Carta a mis abuelos

Queridos abuelitos, ya sé que hace varios años no los tengo conmigo y no saben la falta que nos han hecho,
sobre todo a mi, que he sido siempre la pequeña de casa y la más débil de salud.
mi amada tata llevo tú nombre por honrarte, el mismo en latin significa poesía, hasta una Opera
se escribió con ese nombre por Giuseppe Verdi
Extraño mi amada abuelita tus lecciones de cocina, el como hacer un aioli, los caracoles que tanto nos
gustaban comer, cuando yo ya algo más grande me aventuré a cocinar, te encantaba verme voltear las tartar
de los moldes y te matabas de risa, porque sabías que lo hacia en pleno vuelo al aire.
De niña me llevabas a la playa y me separa de mis hermanos, para comprarme ostras y como me las tragaba,
cuando regresábamos y preguntaba mi mamá que donde habíamos ido, nosotras nos mirábamos y tu siempre decía
que yo necesitaba caminar un poco.
Abuelira fuiste una mujer importante en mi vida, pero nos diste muchas cosas, cuando tú y el abuelito llegaron
a este país, con 3 niños, una mano adelante y la otras atrás, huyendo de una guerra, la Guerra Civil Española,
pero fueron tan valientes y rápido encontraron trabajo, los niños los tomó el Estado para cuidarlos mientras
ustedes buscaban medios de subsistencia y techo para reunir nuevamente a la familia y estuvieron separados
algo más de un año, pero lucharon, con fuerza y bríos para volver a reunir a mi mamá y mis tíos.
Yo tengo que reconocer eso tan hermoso, porque se reunieron como familia, vivieron modestamente, el tío mayor
se hizo médico, la del medio, mi mamá se hizo Administradora y la pequeña, encontro su amor y se fue a Italia.
Buenos hijos, bella familia y hoy día varios nietos, bisnietos y tataranietos, todos de una familia decente y proba,
que de eso no hay mucho.
Abuelitos eso es de elogio, de haber llevado una mano sana como cabezas de familia.
A mi abuelito Pablo, cuando te fuiste eras mi primera pedida de un ser amado, te iba a visitar todos los días al Hospital
recibir tu mirada de amor y tú… mi campeón de ciclismo de Zaragoza, me hiciste mi primera bicicleta y ya adolescente
me hiciste la mejor de las bicis que podía tener, mi hermano pequeño sentía muchos celos de esa bicicleta.
Recuerdo cuando tú y papá me enseñaron a manejar mi primera bicicleta, con rueditas laterales de seguridad, pero yo
quería volar con la bicicleta y claro me caí, pero como terca que soy, me levante y lo hice hasta que te dije,
abuelito saca eso.
Recuerdo la cara de mi papá que miro con desaprobación y tu viéndome, acordaste que solo sacarías una, a la semana
siguiente la otra.
Todas las tarde esperaba que llegara mi papá para bajar con la bicicleta al parque y él viera mis avances, y llegó el
siguiente fin de semana.
Yo estaba exultante de la emoción por mostrarte como si había aprendido a dominar mi bicicleta, lo viste, me la limpiaste
y sacarte la ruedita de seguridad.
Que sensación de libertad me habías dado y solo contaba con unos 5 años, me sentía la reina del cemento, pedaleando
feliz con mi bici.
Pasaron los años y claro crezco y la bici se me hace chica, buscaste un triangulo y me armaste tu mismo una
hermosa bicicleta a velocidades con freno retroactivo de cadena. De colores roja y azul metálicos.
eso fue tan emocionante en mi vida y lo recuerdo con mucho placer y orgullo.
Tantas veces me salvaste de meter en problemas, las discusiones de la abuelita por mi, pero siempre me
defendiste como león que cuida su cachorrita.
Enseñaste a valorar lo que se tiene y cuando te enfermaste del corazón y me paré delante de ti,
te dije con toda mi mala uva, !Vamos levantate de esa hamaca y mueve ese matero tan pesado¡ porque no
querías hacer caso al doctor y guardar reposo.
Todos me miraron como … ¿Qué dice la niña?
Estaba tan enojada, pero hiciste caso al médico y llevaste tu reposo, dejaste de fumar y comenzaste a
tener una vida más sana, así viviste unos años más.
Les agradezco tanto por lo que me dieron, las risas de niños unidos en familia y esas clases de francés que llevaba
tan mal, cuando comencé a balbucear algunas palabras en francés y te sentías orgulloso de mi.
Sé que me amaron mucho, me cuidaron e hicieron de mi parte de la mujer que hoy día soy, honesta,
cumplidora de su deber y buena amiga, lo de buena persona lo deben decir otros, no yo, ustedes marcaron una parte
importante en mi crianza y me siento feliz de haberlos conocido a ustedes dos.
Algún día volveremos a estar juntos, todos como una sola familia en el reino de Dios.Con todo mi amor;
Carmencita

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